Arbeloa asume la derrota y señala a Vinícius: la remontada empieza ya
15 enero 2026
El entrenador español agradece a sus jugadores a pesar de la derrota sorpresiva en la Copa del Rey.
Debut contundente de Arbeloa
Álvaro Arbeloa, el nuevo entrenador del Real Madrid, asumió la responsabilidad de la derrota frente al Albacete en la Copa del Rey y elogió la entrega de Vinícius Júnior. Arbeloa llegó al banquillo tras la salida de Xabi Alonso y el club buscaba empezar con claridad; la derrota dejó claro que hay que trabajar y corregir errores de inmediato.
Vinícius la pieza a observar
En la rueda de prensa posterior, Arbeloa afirmó que asume la tarea de moldear al equipo y que el trabajo está por delante. Valoró el esfuerzo de Vinícius, su voluntad de no esconderse, y aseguró que necesitaremos la mejor versión del brasileño para soñar con títulos. Explicó que no teme al fallo y que cada experiencia sirve para crecer.
Además, subrayó que cuenta con una plantilla amplia y de calidad, y que la dificultad de implantar su plan en un solo día es real. El equipo debe recuperarse física y mentalmente y concentrarse en el próximo partido.
Sobre el futuro inmediato, Arbeloa afirmó que lo esencial es empezar a trabajar de inmediato y regresar a Valdebebas para preparar la siguiente jornada con la energía necesaria.
Con respecto a Vinícius, el técnico dijo que es positivo que el jugador esté dispuesto a jugar todo el tiempo, que su voluntad de crear juego y descolocar a la defensa no se esconde; ese es el tipo de líder que quiere ver en el vestuario. Añadió que habrá noches brillantes y otras menos, pero que Vinícius es el líder que necesita el Real Madrid para ganar campeonatos.
Concluyó que la derrota es parte del camino, que no tiene miedo a fallar y que la experiencia lo hará mejor; volverá mañana a Valdebebas para trabajar con su equipo.
Notas de humor: 1) Si el banquillo fuera una sitcom, Arbeloa ya habría conseguido un spin-off; 2) Vinícius es tan protagonista que la grada empieza a pedir autógrafos al balón. Y para rematar, la moraleja es que el drama deportivo siempre tiene un solo guiño: trabajo duro para salir adelante.