De la cancha a la cartera: Joher Nabíl toma las riendas del Ministerio de Juventud y Deportes en Egipto
10 febrero 2026
Contexto político y deportivo
El asesor Hesham Badawi, presidente del Parlamento egipcio, anunció hoy la lista final de la remodelación ministerial, que incluyó cambios en la cartera de Deportes.
El presidente Abdelfattah Al-Sisi envió un discurso que formalizó los cambios y dio paso a la sesión de la Cámara para su revisión.
La sesión del Parlamento, iniciada en la tarde, se centró en examinar el cambio propuesto en el Ejecutivo.
Nombramiento de Joher Nabíl
La remodelación contempló la designación de Joher Nabíl como ministro de Juventud y Deportes, sustituyendo a Ashraf Sobhi.
La decisión se enmarca en una oleada de cambios que busca renovar la administración y enfrentar desafíos en varios sectores, aportando una nueva energía.
Joher Nabíl es una figura reconocida en el ámbito deportivo egipcio, considerada parte de la generación histórica de la selección de balonmano.
Jugó para el club Al Ahly desde 1990 hasta 2003, y defendió también la camiseta de la selección, participando en tres Juegos Olímpicos (1992, 1996, 2000) y recibió la Medalla de Deportes de primera clase tras el Mundial juvenil de 1993.
Tras su retiro, se volcó hacia la gestión deportiva, convirtiéndose en miembro del consejo de administración del Al Ahly y participando en múltiples áreas organizativas de varios deportes.
Resulta interesante que su trayectoria comenzó en las filas de las categorías inferiores del Al Ahly, pasando luego por un breve periodo en el Zamalek de seis meses, y regresando al club rojo para continuar su desarrollo.
Existe también una curiosidad que une a Joher Nabíl con el padre del primer ministro Mustafa Madbouli, ya que ambos jugaron balonmano.
El ex presidente del Zamalek, Kamal Darwish, reveló que Madbouli también practicó balonmano en Zamalek, aunque abandonó la disciplina temprano al convertirse en docente universitario.
Y si la política fuera balonmano, este movimiento podría terminar con un gol en el último segundo... o al menos con una jugada para el deporte nacional. Y cuando el público se queja, siempre queda la esperanza de que alguien haga una “gran asistencia” al progreso deportivo.