Djokovic desafía la duda: ¿puede igualar a Sinner y Alcaraz en el Abierto de Australia 2026?
17 enero 2026
Contexto previo al Abierto de Australia
El astro serbio no ha ofrecido una respuesta definitiva sobre su capacidad para superar a Jannik Sinner o a Carlos Alcaraz en encuentros de cinco sets en los grandes torneos, según su conferencia de prensa antes del Abierto de Australia.
El veterano Djokovic logró eliminar a Alcaraz en cuartos de Melbourne hace 12 meses, pero luego cayó ante Sinner en las semifinales de Roland Garros y Wimbledon, y ante Alcaraz en el US Open. Tras su derrota en Flushing Meadows, admitió abiertamente sus dudas sobre su capacidad para igualar a Sinner o a Alcaraz en los grandes torneos.
Con el inicio de la nueva temporada, declaró a los medios: “Sé que cuando estoy sano y logro encajar todas las piezas en un día concreto, me siento capaz de vencer a cualquiera. Si no tuviera esa fe y esa confianza, no estaría aquí hablando ni compitiendo”.
Añadió: “Reconozco que Sinner y Alcaraz juegan a un nivel totalmente distinto ahora... pero eso no significa que nadie más no tenga una oportunidad. Por eso confío siempre en mis probabilidades en cualquier torneo, especialmente aquí”.
Más tarde, en la rueda de prensa, pareció suavizar el techo de sus expectativas sobre el camino potencial hacia un enfrentamiento con Sinner (semifinal) y Alcaraz (final), el actual número uno del ranking, en ese escenario.
Djokovic, ganador de Melbourne 10 veces, explicó: “Para ser honesto, echo de menos un poco de energía en mi pierna para competir con estos jóvenes en las fases finales de un Grand Slam. Pero sin duda voy a darlo todo como en 2025 y creo que he rendido bien, desafiándolos en su camino hacia los títulos”.
Concluyó: “He perdido tres de mis cuatro grandes ante Sinner o Alcaraz... sabemos lo buenos que son y merecen lo que han logrado. Son las fuerzas dominantes del tenis masculino ahora mismo, y yo sigo intentando permanecer en la lucha”.
Nota de humor sutil: si la paciencia fuera un arma, Djokovic ya tendría un arsenal entero; sabe que el servicio correcto puede hacer la diferencia. Y si la raqueta hablara, probablemente diría: “¿Otra semifinal? ¡Sí, por favor, que me vuelva a llover aplausos!”