El asalto audaz de Arsenal: ¿intercambio millonario para doblegar a Barcelona?
31 enero 2026
La jugada maestra de Arsenal para vencer a Barcelona
El Arsenal se prepara para encender el mercado de verano con una jugada de alto voltaje, buscando superar a rivales importantes, entre ellos el Barcelona, en la carrera por fichar al delantero argentino Julián Álvarez, del Atlético de Madrid.
A pesar de que Álvarez tiene contrato a largo plazo con los rojos y blancos hasta 2030, y una cláusula de rescisión astronómica de 500 millones de euros, una bajada en su rendimiento esta temporada abrió la puerta a movimientos serios por parte de clubes europeos para convencer al Atlético de Madrid de dejarlo ir.
Según reportes británicos, la dirección del Arsenal cree que el Atlético podría aceptar vender al jugador por entre 150 y 200 millones de euros, especialmente si la oferta llega en un formato flexible que combine dinero y jugadores, lo que empuja al club londinense a pensar fuera de lo convencional.
Y según el diario español Mundo Deportivo, la jugada más atrevida sería que el Arsenal esté dispuesto a incluir a dos de sus estrellas en la operación, Gabriel Jesús y Gabriel Martinelli, para reducir el coste total e incentivar al Atlético a aceptar.
Las fuentes señalan que la operación podría hacerse en dos escenarios: un jugador más una gran suma de dinero, o ambos jugadores juntos a cambio de una cantidad en efectivo menor.
Se estima que la valoración de Jesús y Martinelli supera los 100 millones de euros, lo que daría al Arsenal un peso real en las negociaciones.
Aunque la inclusión de Martinelli sorprende por su rol clave en la plantilla de Arteta, el club parece dispuesto a hacer sacrificios para hacerse con el delantero argentino.
En cuanto a Jesús, sus opciones de salida parecen mayores, tras regresar recientemente de una lesión larga y ante un futuro con varias incógnitas.
Humor ligero: si la negociación fuera un partido, sería minuto de agregado con cafeína y un árbitro que cobra cada vez más penales. Y si todo falla, siempre nos quedará la esperanza de que el balón decida quedarse en Londres.