El legado del 9: Alemania busca al heredero de Müller y Klose
29 diciembre 2025
Desde la época de Gerd Müller y Miroslav Klose, la camiseta número 9 fue símbolo de potencia, precisión y orgullo. Pero desde 2014, la Mannschaft ha buscado a su goleador definitivo y, quizá, su identidad. Este recorrido no ha sido lineal ni exento de debates, y aún hoy la pregunta persiste: ¿quién puede recuperar ese legado en un fútbol cada vez más versátil?
Búsqueda de un heredero
Desde la perspectiva alemana, el mayor logro de la maquinaria ofensiva de estas décadas coincidió con una crisis de identidad. El triunfo histórico ante Brasil en Belo Horizonte en 2014 marcó el fin de una era y la transición hacia una generación que probó múltiples roles en el ataque sin encontrar una figura de referencia en el área.
Cuando Miroslav Klose logró su 16º gol en ese Mundial, convirtiéndose en el máximo goleador del torneo, no solo selló su hazaña, sino que cerró simbólicamente la etapa del 9 clásico. Su salida dejó un vacío que, tras años, nadie ha logrado rellenar con la misma contundencia, pese a la movilidad y la versatilidad de los delanteros modernos.
Durante más de una década, Klose acumuló 71 goles en 137 partidos; su eficiencia y olfato marcaron un estándar que los siguientes delanteros aún no han igualado. Con la aparición de delanteros que podían moverse fuera del área, Alemania apostó por roles como el “delantero falso” y la movilidad de extremos, sin lograr replicar la presencia y definición de antaño.
La búsqueda del nueve perfecto se convirtió en un dilema entre buscar eficacia pura en el área y jugar con fluididad y espacios. El fútbol evoluciona, pero la tarea de encontrar un referente en la definición sigue siendo un desafío estratégico para la selección alemana.
Lecciones del pasado
El propio trabajo de desarrollo de la Federación Alemana se vio interpelado. El director de desarrollo, Hans Wolf, no dudó en señalar fallos estructurales: “Hemos entrenado mal; éramos los peores entre las grandes potencias en la formación de delanteros”. Este capítulo llevó a replantear el énfasis en academias y a priorizar técnicas de juego, táctica de equipo y variantes de ataque, en lugar de seguir buscando un único y glorioso nueve estático.
La consecuencia fue una transición a puestos como el número 10 o roles en las bandas, con talentos como Götze, Müller, Gnabry y Havertz intentando sustituir a la leyenda en el área. Aun así, estas trayectorias mostraron que la solución flexible no siempre compensa la ausencia de un finalizador puro y fiable en la zona de definición.
Con la mirada puesta en 2026, la pregunta persiste: ¿existe un 9 que combine presencia física y remate clínico, o debe emerger un perfil nuevo que se adapte a las demandas del fútbol moderno? En este escenario, la realidad es que no hay un Harry Kane alemán a la vista, y las respuestas requieren paciencia y una revisión de las metodologías de formación.
El debate se intensifica cuando se considera que Alemania sigue contando con un excepcional caudal de mediocampistas altamente técnicos. La clave está en fusionar la creación con la definición, para sostener un ataque que no dependa solo de la inspiración de unos pocos, sino de un sistema que multiplique las opciones de gol en cada encuentro.
Un giro hacia Voltimade
Entre las esperanzas destaca Nick Voltimade, un delantero de 23 años que personifica el perfil del “9” moderno: alto, con presencia física y capacidades técnicas para finalizar. Con una estatura cercana a dos metros, Voltimade encarna un posible puente entre el legado de Müller y Klose y las exigencias de un juego actual que valora la movilidad y la capacidad de gol en diferentes zonas del área.
Voltimade dio un salto notable al Newcastle United por hasta 90 millones de euros, y dejó destellos de su talento tras brillar con el Stuttgart en la final de la DFB-Pokal. Su proyección es un indicio de que Alemania podría apostar por un delantero que combine remate, juego aéreo y capacidad de participar en la construcción del ataque, sin perder la contundencia en la definición.
Rudi Völler, director deportivo, y Julian Nagelsmann, técnico de la Mannschaft, destacan que Voltimade aporta una alternativa vertical real, aliviando la carga sobre el centro y dando a las bandas un claro hombre objetivo. Aun así, ambos reconocen que está lejos de ser un goleador mundial, pero confían en el potencial de desarrollo para acercarlo a ese nivel con entrenamiento específico y experiencia competitiva.
El verdadero examen para Alemania será convertir a Voltimade y a otros talentos emergentes en goleadores consistentes, con una educación centrada en la finalización, el juego de cabeza bajo presión y la toma de decisiones en el área. Este camino exige una revisión de todo el sistema de formación y una mayor especialización de los delanteros desde edades tempranas, para que la Mannschaft recupere una tradición de definición que la lleve a la cima mundial.
Si la identidad del 9 debe volver a surgir, no será únicamente por talentos individuales, sino por una filosofía que equilibre potencia física y técnica. Con el legado de Müller y Klose como referencia, Alemania intenta construir un perfil de delantero capaz de liderar el ataque con regularidad y sostener la competitividad en la era del fútbol moderno.
En resumen, la búsqueda del 9 perfecto continúa, pero la conversación ha cambiado: no se trata solo de encontrar a un rematador, sino de diseñar un sistema que produzca finalizadores repetibles y contextualmente inteligentes. Y si el camino exige paciencia, que al menos venga acompañado de humor:
— Si no aparece el 9, siempre podemos convertir al 10 en 9; el balón, como la risa, llega cuando menos lo esperas.
— Y si todo falla, recuerdan que el balón también tiene un horario: llega puntualmente a la portería cuando el defensor se toma un descanso.