El plan audaz de Sami Al-Jaber para salvar a la Verde Saudí: un club 100% saudí
23 diciembre 2025
La propuesta de Sami Al-Jaber
Sami Al-Jaber, leyenda del Al-Hilal y de la selección saudí, propone una solución para la crisis de minutos entre los jugadores locales.
En los últimos tiempos, hay un debate sobre la caída del rendimiento de la Verde Saudí, debido a que los grandes clubes dependen de jugadores extranjeros en lugar de locales.
El equipo clasificó al Mundial a través de la repesca y fue eliminado en las semifinales de la Arab Cup en Qatar la semana pasada.
En una entrevista televisiva, Al-Jaber propuso un proyecto: un club que incorpore exclusivamente a jugadores saudíes, desde el primer equipo hasta el juvenil, sin extranjeros.
Cita ejemplos en Europa, citando al Athletic Bilbao como modelo que no admite jugadores foráneos.
Desea que el club Diriyah sea el encargado de materializar este proyecto con orgullo y prestigio.
Sobre competir con clubes grandes y enfrentar jugadores de renombre, dijo que los futbolistas saudíes darán todo cuando entren a la cancha, defendiendo los colores del club y de la selección, siempre que sean internacionales.
Al-Jaber señala que tras 12 jornadas en la segunda división del fútbol saudí, Diriyah ocupa el tercer puesto con 24 puntos, a tres del líder Abha.
El sistema establece que los dos primeros ascienden directamente a la Pro League, y del tercero al sexto disputan un playoff para un boleto adicional.
Impacto y perspectivas
Si se lleva a cabo, este plan podría fortalecer la identidad nacional y modificar la dinámica de la liga. El proyecto, apoyado por figuras históricas, podría inspirar a otros clubes a apostar por talento local y reducir la dependencia de futbolistas extranjeros.
Notas y humor
Si funciona, el equipo 100% local podría convertirse en una máquina para defender colores con orgullo. Y si no, al menos tendremos material para las charlas de bar sobre fútbol y patria.
Chiste ligero: si Diriyah logra el ascenso sin extranjeros, la única importación sería la alegría de la afición. Y si la táctica falla, siempre podemos culpar al estadio por la dificultad de pronunciar nombres complicados.