Un penal sospechoso que no fue sancionado
En la jornada 23 de la Premier League, Manchester City recibió a Wolverhampton y se disputó una acción que dejó dudas sobre un posible penal.
Omar Marmoush intentó regatear a un defensor dentro del área; su intento rozó el pie del zaguero Yerson Mosquera y terminó golpeando el poste, sin convertir en gol.
A pesar de las protestas de Marmoush, la jugada fue revisada por el VAR y el árbitro no cambió la decisión, sosteniendo que no hubo mano deliberada ni posición antinatural del brazo.
Tras la revisión en la pantalla, el árbitro volvió a la cancha y decidió no sancionar penal, manteniendo el fallo inicial.
El equipo de árbitros de la Premier League afirmó en X que no hubo penal porque la mano no fue intencional y el brazo estaba en una posición normal, sin indicios de intención de desviar el balón.
La revisión del VAR y la decisión final
La escena se suma a las polémicas habituales del uso del VAR en el fútbol moderno: cada jugada que parece clara genera titulares, pero la interpretación final recae en el árbitro en el terreno de juego.
La polémica persiste: ¿cuánto puede influir una repetición cuando la decisión depende de la percepción en vivo del árbitro?
Punchlines: si el VAR fuera un comediante, siempre diría “vuelvo a ver la repetición” y la sala sonaría a eco de risas. Y otra: el fútbol sin polémicas sería como una película sin giro: predecible, pero al menos habría menos individualismos de antebrazo.