Expulsión controvertida en Old Trafford: Gueye frente a un compañero en la Premier League
25 noviembre 2025
Incidente en Old Trafford
Se disputaba el partido entre Manchester United y Everton en Old Trafford, en la fecha 12 de la Premier League, cuando una decisión arbitral generó debate. En el minuto 13, Michael Keane e Idrissa Gueye, dos jugadores de Everton, intercambiaron palabras tras una jugada de ataque de los Red Devils. La discusión evolucionó a un forcejeo leve entre los dos compañeros, y el árbitro mostró la roja directa a Gueye por supuesta agresión a un compañero.
Las imágenes televisivas revelaron que hubo empujones entre ambos, y el árbitro decidió sancionar a Gueye por un golpe dirigido al defensa inglés. La expulsión llegó cuatro minutos después de una sustitución por lesión de Seamus Coleman, con Jack O’Brien entrando para cubrir su puesto. El colegiado sostuvo que la acción fue suficientemente grave para justificar la roja, más allá de cualquier otra lectura de la escena.
La ley no distingue
El artículo recuerda que las situaciones en las que un jugador agrede a un compañero se tratan con la misma severidad que el contacto contra un adversario, manteniendo la redacción de la norma sin distinguir contextos de vestuario. Este tipo de incidente se evalúa como “conducta inapropiada” que merece sanción directa, sin excepción.
La discusión en torno al caso ilustra cómo las tensiones derivadas de un partido pueden estallar y alterar la dinámica del vestuario, poniendo en jaque la estabilidad mental y táctica de un equipo durante momentos críticos.
Además, se subraya que la vara de medir es igual para todos; la identidad del oponente no mitiga la responsabilidad del agresor, y las sanciones buscan preservar la disciplina y el espíritu de equipo primeramente.
La presión de un encuentro decisivo, diferencias sobre decisiones en el terreno o fallos de comunicación en el vestuario pueden desencadenar conflictos que terminan ante el árbitro, con repercusiones que van más allá del marcador.
Las consecuencias no se limitan al jugador sancionado: la unidad del grupo y la confianza del entrenador también quedan expuestas, y la administración suele imponer medidas disciplinarias para evitar que estas dinámicas se repitan.
En suma, un expulsado por agresión a un compañero envía un mensaje claro: la disciplina y la cohesión interna son bases del éxito, y cualquier desorden interno perjudica al equipo antes que al autor del fallo.
Hitos históricos
Entre los casos recordados de incidentes similares figura una discusión entre Lee Cattermole y Nicolas Bendtner en Sunderland, que escaló a una expulsión. También se citan episodios en Ligue 1, con un choque entre Bafetimbi Gomis y un compañero en Saint‑Étienne, que acabó con una expulsión directa. En otras ligas, se han visto cruces en Porto B y, en Sudamérica, incidentes en encuentros entre Boca Juniors que demostraron la presión extrema de estas situaciones.
Estas situaciones, aunque poco habituales, subrayan el peso de las tensiones y la necesidad de mantener la disciplina y la unión del vestuario para afrontar la temporada con expectativas claras.
En definitiva, la expulsión por un roce entre compañeros recuerda que el fútbol de alto nivel exige control emocional, normas claras y un vestuario unido para alcanzar el éxito.
En clima ligero para cerrar, dos toques de humor: la rosca de la roja demuestra que a veces la calle del vestuario es más peligrosa que la del estadio; y si el banquillo fuera un escenario, sería la única sitcom donde el balón no se agarra por error, sino por táctica.