Flick arma un plan afilado para deshacer el centro ante el Copenhague
28 enero 2026
Situación previa y cambios esperados
Durante la sesión de ayer, el entrenador del Barcelona, Hansi Flick, intentó no revelar demasiado sobre la alineación que enfrentará al Copenhague en la última jornada de la fase de grupos de la Champions.
El conjunto blaugrana necesita la victoria y, idealmente, con un margen cómodo, pero el técnico alemán no podrá contar con Frenkie de Jong, sancionado, ni con Pedri, Gavi y Christensen, lesionados.
También hay que recordar que Joao Cancelo no podrá jugar en Europa hasta la siguiente ronda.
La buena noticia para Flick es el regreso de Ferran Torres tras la lesión muscular sufrida en Praga frente al Slavia. Sin embargo, Torres entrará desde el banquillo; Lewandowski seguirá liderando el ataque desde la punta. Torres entrará como parte de la rotación, y Flick aplica la idea de los que empiezan y los que terminan, una dicotomía que ya se ha visto en otros clubes.
Enfoque en el mediocampo y posibles onces
Según Mundo Deportivo, se espera que empiecen Dani Olmo y Vermín López, con Olmo más cercano al eje para compensar la ausencia de Pedri, y López como creador desde el interior.
El gran enigma es quién acompañará a esos dos en el doble pivote (el 6). Las opciones son Eric García, Casadó o Bernal. Bernal aparece como opción realista dada la estatura del rival, mientras que Casadó ya disputó un partido ante el Oviedo y podría ser preludio de su regreso en Europa. Eric García, por su parte, ofrece solidez en la contención pero podría dejar huecos defensivos si se coloca en el centro. Gérard Martínez, que jugó en Praga como central, también se ofrece como opción, y Flick no descarta a Araújo titular por primera vez desde noviembre ante Chelsea.
Si Flick decide colocar a García en el medio junto a Olmo y Vermín, quedaría un hueco en la defensa central. En este contexto, la apuesta por Casadó o Bernal podría redefinir el equilibrio entre defensa y generación de juego.
La situación se mantiene abierta y cada movimiento en el once podría inclinar la balanza hacia una victoria que asegure la clasificación, o hacia un cierre de fase más gris.
Punchline final: si el plan sale mal, al menos que el balón tenga la decencia de ir directo a la portería contraria; si sale bien, Flick se quedará sin palabras y el marcador hablando por sí solo. Punchline de cierre 2: recordemos que en el fútbol, a veces la táctica más efectiva es sonreír, mirar al banquillo y decir: bueno, vamos a intentarlo otra vez, que el público ya nos está perdonando los primeros fallos.