Ganar para ver la otra cara: el Real Madrid y la encrucijada de la afición
18 enero 2026
Contexto reciente
La derrota frente a Barcelona y luego ante Alavés desató una tormenta en el vestuario blanco. Un sentimiento de tristeza y sorpresa invadió a jugadores y dirección tras los silbidos de la afición en el Santiago Bernabéu durante el partido ante Levante, que terminó con un 2-0 a favor del Real Madrid.
Según la radio COPE, ni jugadores ni dirección esperaban una protesta tan contundente, y menos durante los 90 minutos. La semana había sido dura: se perdieron dos títulos en tres días, la Supercopa y la Copa del Rey, y se designó a Álvaro Arbeloa como nuevo responsable técnico en lugar de Xabi Alonso.
Reacciones y sensaciones
Tres palabras resumen el sentir: tristeza, sorpresa y desilusión. La tristeza nace de lo vivido en el césped, y la sorpresa, porque todos esperaban una protesta limitada al inicio del encuentro, no una silbatina constante durante todo el partido y tras el pitido final.
Además, COPE señala que los jugadores se sintieron como si jugaran fuera de casa, ante un ambiente de silbidos continuos y con un apoyo de la afición muy reducido, lo que dejó una huella psicológica en el vestuario.
La desilusión se vincula a la sensación de que la afición solo se muestra en tiempos de triunfo, aunque todos reconocen el derecho de expresar opiniones, ya que los aficionados pagan las entradas.
Punchline 1: Si silbar fuera tiro, la grada ya tendría licencia para cazar la paciencia del vestuario.
Punchline 2: Dicha con la precisión de un francotirador: el balón corre, la afición comenta y el entrenador improvisa.