Hazem Imam dispara contra los errores de la selección de Egipto y protege a Hosam Hassan
23 diciembre 2025
Análisis del partido
Hazem Imam, ex estrella del Zamalek, atacó a los jugadores de la selección de Egipto por desperdiciar varias oportunidades claras frente a Zimbabue en el debut de los Faraones en la CAN, un encuentro que terminó 2-1 a favor de Egipto en el minuto final.
Imam afirmó en televisión que el equipo jugó un partido sólido, dominó desde el inicio hasta el cierre y que el encuentro fue una dirección única a favor de Egipto, pero la falta de definición frente a la portería empañó ese dominio técnico.
Se mostró sorprendido de que la victoria se sellara en el minuto 90 gracias a Mohamed Salah, pese a crear más de 35 ocasiones de ataque en ambos tiempos; ese volumen debió traducirse en goles tempranos para evitar la tensión de los minutos finales.
El cuerpo técnico, aseguró, cumplió a la perfección: control del juego y cambios oportunos para cerrar el centro del campo; la responsabilidad recae, sin embargo, en los jugadores, que perdieron concentración y eficacia frente al marco rival.
Imam también criticó la cantidad de centros ejecutados: 17 centros sin remate de cabeza, un dato negativo para un plantel con nombres y experiencia de sobra.
Alertó sobre la continuación de esta tendencia, pues en choques más exigentes, como ante Sudáfrica, no se regalarán tantas oportunidades.
El fútbol internacional no perdona: perder dos ocasiones puede costar goles en contra y complicar la remontada.
Concluyó que la sensación de que fue difícil ganar vino por la demora en el tanto decisivo, aunque la lectura técnica indica que la selección fue superior durante los 90 minutos.
Remarcó que hay que terminar los partidos antes para evitar la presión de los momentos finales ante rivales fuertes, especialmente si la clasificación depende de la precisión que ratonea frente al arco.
Punchline 1: Si fallar goles fuera deporte olímpico, Egipto ya tendría oro.
Punchline 2: Y si la puntería fuera comedia, Salah podría llenar un stand-up con remates que no entraron y aún así dejar al público riendo.