Irak alcanza el Mundial 2026: la paciencia forja el camino más largo
3 abril 2026
El camino hacia el Mundial
El delantero iraquí Ali Al-Hamadi dejó huella en la historia del fútbol iraquí al conducir a su selección al Mundial 2026, al anotar el gol que selló la victoria 2-1 frente a Bolivia y dio a los Hombres Negro su pase soñado al torneo.
En declaraciones al medio británico TalkSport, el jugador de 24 años expresó su inmensa alegría y señaló que la clasificación no fue un camino de rosas, sino un desafío constante por la longitud de la eliminatoria y los viajes entre continentes.
Al-Hamadi explicó que Irak recorrió el camino más largo hacia el Mundial, disputando 21 partidos de clasificación, más que cualquier otra selección, y subrayó que los viajes de más de 30 horas debido al cierre de espacios aéreos fueron algunas de las mayores dificultades.
Dijo el delantero: Irak es un país hecho de paciencia y fortaleza; lo logrado quedará grabado en la memoria, y la celebración se convirtió en una gran fiesta popular, con más de 46 millones de iraquíes siguiendo el partido en todo el mundo.
Habló también de su profundo vínculo con su país, a pesar de haber crecido en el Reino Unido: nací en Irak y crecí en Gran Bretaña, pero mi lealtad a Irak no cambia; lo vivido ha sido como un sueño.
Ahora, Al-Hamadi se prepara para volver a su plena forma con su club, el Luton Town, tras haber estado fuera por lesión durante gran parte de la temporada, habiendo disputado solo 8 encuentros.
Con la Copa del Mundo acercándose, el delantero buscará estar al 100% para enfrentar a Francia, Noruega y Senegal en la fase de grupos, con la esperanza de que Irak siga sorprendiendo en el torneo.
Impacto y contexto
La hazaña de Al-Hamadi no solo marca un hito para Irak, sino que también eleva las expectativas del fútbol iraquí y su presencia en grandes citas internacionales.
La historia de la clasificación resalta la resiliencia del equipo, su capacidad para superar obstáculos logísticos y la influencia del jugador en la identidad deportiva de su país.
Y para rematar, dos notas de humor ligero al cierre: cuando el balón quiere viajar más que yo en vacaciones, el equipo solo necesita paciencia; y si la paciencia fuera un deporte, ya tendríamos al campeón mundial, con permiso de la burocracia aérea.