La estatua de Falcao que desató carcajadas globales: ¿arte o fallo épico?
3 febrero 2026
La estatua que desató risas y controversia
En lugar de convertirse en símbolo de orgullo, la estatua de Radamel Falcao se convirtió en objeto de burla y debate tras mostrarse al público con un diseño que provocó críticas generalizadas en Colombia y más allá.
La obra, realizada por el escultor Roberto Mitchell, se presentó como un homenaje al astro colombiano, pero no fue recibida como se esperaba.
La estatua, hecha de hierro recubierto con óxido de cobre, mide 1,7 metros y pesa casi 195 kilos, distando mucho de la imagen del “tigre” que asombró a las defensas europeas durante años.
La pieza se ubicó en el Centro de Entretenimiento 3001, en Bahía Concha, uno de los destinos turísticos costeros más conocidos de Colombia, y se adornó con la leyenda “un homenaje en vida”.
La financiación vino de un empresario colombiano aficionado al astro veterano, en una iniciativa para conmemorar su trayectoria; el resultado, sin embargo, fue contrario a lo esperado.
La redes sociales no perdonaron. Tan pronto se difundieron las imágenes, llegaron comentarios sarcásticos, entre ellos la descripción de la estatua como un “tigre hambriento”.
El escultor también recibió críticas, con frases como “se acercó… pero no lo suficiente” y “el arte corre por sus venas… pero la dirección es incorrecta”.
A pesar de la tormenta, Falcao sigue siendo uno de los mejores futbolistas de la historia de Colombia, con una carrera que lo convirtió en una icónica figura del fútbol, incluso si la estatua falló.
Ha ganado dos ligas europeas con Porto y Atlético de Madrid, la Supercopa de Europa con el Atlético, ligas en Portugal (dos veces), la Ligue 1 con Monaco, la liga argentina con River Plate, y un logro continental con la selección sub-20 de Colombia.
Y por último, para romper el hielo, dos notas de humor:
Punchline 1: Si la crítica fuera un gol, este bronce ya habría marcado un hat-trick de memes.
Punchline 2: Y si no funciona como estatua, al menos funciona como recordatorio de que el arte también necesita un entrenador de estilo.