Análisis y contexto
Ahmad Eid, ex presidente de la Federación Saudí de Fútbol, critica la falta de competitividad en la Saudi Pro League, atribuida a grandes diferencias financieras entre clubes y a una identidad institucional aún poco definida. Propone mirar hacia un marco más claro para el futuro y sus ingresos, que deben sostenerse sin perder la coherencia del proyecto deportivo.
En una entrevista televisiva, Eid afirmó: la liga saudí necesita una identidad sólida ligada al trabajo institucional; ¿dónde está el futuro y qué ingresos traerá la liga a largo plazo?
Destacó que, aunque Al-Hilal ha destacado a nivel internacional, la selección nacional no ha mostrado una imagen que enorgullezca al país. Considera que lo que se ve en los clubes debe reflejarse en las selecciones y señala la escasez de entrenadores saudíes, así como carencias en árbitros y en el área médica.
Sobre la expansión a 18 equipos, Eid sostiene que la liga merece aumentar su cupo para responder al crecimiento del fútbol en el reino; la mayoría de estadios son adecuados, aunque algunos requieren mejoras. También indicó que la asistencia podría mejorar si se fortalecen las condiciones de juego, como las superficies de las canchas.
Añadió que, a pesar de ciertos avances, la liga necesita evolucionar para alinearse con las responsabilidades y el volumen de gasto que se ve en el país.
Competencia, extranjeros y cantera
El exdirigente criticó el aumento del número de jugadores extranjeros a ocho, argumentando que ello reduce las oportunidades para los futbolistas saudíes y, por ende, tiene un impacto negativo en la selección.
Reconoció que esta situación ha afectado de forma clara al desempeño de la selección nacional y subrayó la necesidad de formar a los jugadores saudíes desde la infancia a través de academias, para que puedan competir con los extranjeros y, si no hay oportunidades, buscar experiencias de profesionalización fuera de casa.
Sobre el desequilibrio competitivo, Eid señaló que algunos clubes están financiados por fondos estatales, otros por empresas y otros por el ministerio de Deportes. Considera que la verdadera competencia debe ser posible para todos los clubes, no solo para los grandes con mayores recursos.
Propone que los ingresos de la liga o de la asociación de clubes sean suficientes para apoyar a todos los equipos, citando como ejemplo la Premier League y la necesidad de distribuir mejor los derechos de transmisión para que las arcas de las clubes lleguen a todos por igual.
Advirtió que, si persiste la brecha financiera, será difícil competir con clubes respaldados por empresas y la pasión de los aficionados podría resquebrajarse ante la dominación de unos pocos; la compra de jugadores también se volverá más complicada.
Gestión, cooperación y legado
En cuanto a las estructuras directivas, Eid criticó la falta de directivos saudíes en puestos clave dentro de los clubes, pidiendo la presencia de asesores locales que trabajen con directivos extranjeros. Considera que la gestión deportiva es un factor clave en la obtención de títulos a nivel de selecciones y que, a lo largo de los años, no se ha logrado crear un entorno que fomente el crecimiento del jugador saudí.
También rechazó la idea de naturalizar jugadores para representar a la selección y afirmó que la comunidad y la responsabilidad social en el ámbito deportivo son fundamentales para mantener la cohesión y el reconocimiento de las grandes figuras del fútbol saudí.
Sobre la historia administrativa de Eid, se destaca su trayectoria desde sus inicios como portero del Al-Ahli en la década de 1970 hasta convertirse en figura clave de la administración futbolística. Nacido en 1948 en Jeddah, su paso por el fútbol y la academia lo llevó a liderar proyectos que han marcado el rumbo de la football saudí. En 2012 se convirtió en el primer presidente del nuevo orden de la Federación Saudí de Fútbol y, más tarde, fue miembro del Consejo de la FIFA.
En definitiva, Eid es visto como una figura central en la historia del fútbol de Arabia Saudí, tanto por su paso como jugador, como por su labor administrativa y su visión de una liga que crezca con identidad y justicia en la distribución de sus recursos. Y ahora, una nota de humor para cerrar: 1) Si la liga fuera una balanza, el peso de la afición debería inclinarse hacia la equidad, no hacia la cartera. 2) Y si la balanza no se inclina, al menos que el árbitro tenga un buen seguro de ocio para que no se acabe la risa en la grada.