Liverpool al borde: balones parados y desajustes que hunden su defensa
29 noviembre 2025
Desorden defensivo y balones parados complican a Liverpool
Liverpool atraviesa una fase de gran incertidumbre en su defensa esta temporada, con fallos estructurales, errores individuales y presión inicial que no se mantiene en cada partido. Además, las jugadas a balón parado se han convertido en un nuevo lastre, y el equipo parece carecer de la armonía necesaria para sostener resultados consistentes.
Un análisis de The Athletic señala que el entrenador Arne Slot está preocupado por el rendimiento defensivo ante la próxima cita de la Champions contra Eindhoven y apunta a una brecha notable respecto a la campaña anterior en goles encajados.
Umbral de goles recibidos y fragilidad en los duelos
Según Slot, la cantidad de goles encajados ha aumentado considerablemente y no se trata solo de los 90 minutos ni de la falta de acople. En los momentos en que hay que defender, el equipo no está a la altura, y la densidad en los duelos ha quedado en evidencia frente a rivales como Manchester City, donde la presión no fue suficiente.
Además, el equipo acumula derrotas recientes que muestran una defensa que ya no mantiene la presión de años anteriores: Liverpool cayó 4-1 ante Eindhoven en Anfield y, en lo que va de la temporada, ha dejado la portería a cero en solo 4 de 20 partidos, con 34 goles en contra; cifras que recuerdan derbis históricos en Merseyside.
El rendimiento defensivo del Liverpool del año anterior parecía asentarse en una base sólida que permitía a los delanteros brillar desde posiciones de seguridad. Este año esa solidez se ha desvanecido y la defensa se ve expuesta con frecuencia.
Ataque abierto y menor intensidad
Las preguntas se multiplican sobre la capacidad de Liverpool para sostener resultados tras las derrotas; la falta de agresividad en los duelos individuales revela debilidades en la cobertura y en la presión sin balón.
Un ejemplo reciente es una penetración fácil de un mediocampista rival que dejó avanzar sin oposición hacia el área y luego un pase en asistencia. En otra jugada, un error de marcaje permitió a un mediocentro rival progresar hacia la zona de remate, dejando desbalanceada la defensa.
Asimismo, el segundo gol de Eindhoven mostró un problema de posición del mediocentro seis de Liverpool, Ryan Gravenberch, que quedó expuesto tras superar la presión inicial y permitir la progresión del ataque rival.
Gravenberch, en una entrevista anterior, comentó que recibió libertad para avanzar, lo que parece haber desequilibrado el balance defensivo y complicó la cobertura.
Desalineación y presión: un tema de posiciones
El alto posicionamiento de Cody Gakpo ha contribuido a la descoordinación defensiva, especialmente en el primer gol del Chelsea en Stamford Bridge, cuando el centro del campo quedó desajustado y dejó a Alexis Mac Allister aislado para enfrentar a los atacantes rivales, evidenciando la falta de cohesión pese al esfuerzo de los jugadores.
Los errores individuales también han sido una constante. Ibrahim Konaté ha mostrado momentos de irregularidad, alejándose de la solidez que mostró la temporada pasada junto a Virgil van Dijk. El problema en conjunto ha aumentado la presión para tomar decisiones sobre la plantilla y su rendimiento defensivo a nivel global.
El juego defensivo ha mostrado otros puntos débiles, como la capacidad de realizar coberturas y seguir a los ataques rivales cuando el balón llega a zonas de remate. En varios casos, la falta de concentración ha sido un factor clave para encajar goles.
El tema de las balones parados se ha convertido en una preocupación adicional. Aaron Briggs, responsable de las jugadas a balón parado, ha visto al equipo encajar de forma repetida tras saques de esquina y tiros libres. En la presente temporada, los goles de balones parados se han multiplicado, con cifras que superan lo visto en la campaña anterior e incluyen varios rebotes y segundas pelotas.
Este contexto confirma que la defensa de Liverpool ya no es la muralla que fue y que la solidez que permitió a los delanteros brillar con confianza ha desaparecido. Si no se corrigen estos desequilibrios, el desafío en la Champions frente a Eindhoven y los próximos compromisos podrían seguir generando problemas.