Noruega rompe la invicta de Italia y complica sus sueños mundialistas
17 noviembre 2025
Conclusiones tras la derrota ante Noruega
Gianluigi Donnarumma, portero de la selección italiana, reconoció que su equipo dejó de jugar en la segunda mitad frente a Noruega, en la jornada final de las eliminatorias europeas para el Mundial 2026.
Italia afrontaba el encuentro con una misión casi imposible: ganar por nueve goles para clasificar directamente, por lo que entrar como primero era prácticamente inalcanzable.
Aun así, buscaban vengarse de la derrota 3-0 en junio y entrar a las rondas finales con confianza tras una racha de victorias; por ello, una caída de este calibre fue dolorosa para todos.
El inicio fue prometedor con un gol temprano de Francesco Esposito a los 11 minutos, mientras Noruega esperó hasta el 63 para empatar gracias a Antonio Nusa.
Haaland volteó el marcador con dos goles en dos minutos (78 y 79), y Strand Larsen cerró el marcador en el minuto final, dando una victoria perfecta a los noruegos en la casa de Italia.
Con este resultado, Noruega terminó las eliminatorias invicta, con ocho victorias y 24 puntos; Italia, segunda, sumó 18 y avanzó al playoff europeo.
En declaraciones a Sky Sport Italia, Donnarumma dijo: "No debimos encajar el tercer gol, y el cuarto llegó en el 93, pero el gran problema fue que dejamos de jugar en la segunda mitad".
Añadió: "La primera parte fue muy diferente; no dejamos salir a su equipo de su área. Debemos hacerlo durante 95 minutos, no 45; eso está claro".
Locatelli comentó: "Es una derrota dolorosa, pero hay que levantar la cabeza. Hay mucho en juego en marzo; debemos recuperar la confianza y confiamos en nuestro entrenador".
Gio Di Lorenzo pidió aprender de la derrota: "Empezamos bien en la primera mitad, pero el segundo tiempo nos dejó desconcentrados".
Concluyó: "No debe ser este nuestro nivel; debemos ser mejores".
Notas finales: Los protagonistas seguirán trabajando para marzo, cuando la clasificación al Mundial depende de la repesca europea. Italia y sus aficionados no olvidarán este vuelco en Oslo, ni la necesidad de mantener la concentración los 95 minutos que exige el rival.
Si el partido fuera un examen, Italia habría reprobado; al menos el profesor se llama Mundial y se reprograma para marzo.
Si la segunda mitad fuera una bebida, diríamos que el espresso italiano se ha enfriado en la portería; hora de calentarlo de nuevo para la próxima prueba.