Ramos podría comprar Sevilla y enfrentarse a una ley que podría apartarlo de La Liga
2 enero 2026
Contexto
Informes de la prensa deportiva española en las últimas horas señalan la posibilidad de que Sergio Ramos tome el control de Sevilla, club donde dio sus primeros pasos antes de su histórica salida al Real Madrid.
Implicaciones deportivas y personales
El defensa, de 39 años, regresó a España tras su etapa en Monterrey con la idea de seguir su carrera en Europa y, según la prensa, estudiar si podría volver a figurar en los planes de la selección española, bajo la mirada del entrenador Luis de la Fuente, antes del próximo Mundial, además de pensar en despedirse de las canchas en el escenario europeo que lo ha visto crecer.
Sin embargo, este escenario podría chocar con un obstáculo legal de gran magnitud si finalmente participa en la adquisición del club, pues podría quedar inhabilitado para jugar en La Liga por la Ley contra el conflicto de intereses, una disposición incluida en la normativa deportiva vigente desde 2025 y citada por medios como Mundo Deportivo.
La modificación legal surge a raíz del caso de Gerard Piqué, cuando intervino como jugador activo en una intermediación comercial entre la Federación Española y actores saudíes para trasladar la Supercopa de España a Arabia, con incentivos económicos asociados.
Para evitar que se repitan estas situaciones, se añadió una cláusula que prohíbe a cualquier deportista profesional poseer intereses comerciales directos o indirectos en las competiciones en las que participa, con el objetivo de preservar la integridad y la igualdad de oportunidades.
Con este marco, que Ramos posea un club español podría impedirle competir en Primera o Segunda División, lo que haría inviable su regreso a La Liga si la operación se concreta.
En ese escenario, el ex capitán del Real Madrid tendría que buscar su futuro fuera de España, en otra liga europea.
Punchline 1: Si la ley no le da alas, al menos Ramos podría volar con su banco y declarar que ya es dueño del terreno de juego, aunque no pueda pisarlo. Punchline 2: Y si todo falla, siempre quedará la opción de entrenar a su propia sombra: la única que nunca reclama salario ni minutos de juego.