Salah podría irse gratis: el temblor en Anfield ante la renovación pendiente
25 marzo 2026
Situación contractual en Anfield
La estrella egipcia Mohamed Salah podría abandonar el club al final de la temporada de forma gratuita, según informaciones recientes.
Aunque Salah tiene contrato vigente hasta 2027, ciertos acuerdos podrían permitir su marcha sin coste si no se llega a renovar, y eso ha encendido las alarmas en Anfield, donde la gestión de los contratos es delicada.
Este panorama no es aislado: hace un año, Trent Alexander-Arnold dejó el club libre para fichar por el Real Madrid, que desembolsó una suma para adelantar su llegada a una competición clave.
Además, el club habría rechazado una oferta de alrededor de 150 millones de euros del Al-Ittihad para llevarlo antes de lo previsto, lo que, de haberse aceptado, habría evitado la salida sin pago económico.
Ahora, la preocupación crece ante la fecha de vencimiento de otros contratos: Andrew Robertson y Ibrahim Konaté en 2026; Virgil van Dijk y Alisson Becker en 2027; y Dominik Szoboszlai y Alexis Mac Allister, en 2028, con más jugadores evaluando su futuro.
En el caso de Robertson, su rol ha disminuido este curso, aumentando las dudas sobre su futuro; Konaté, por su parte, aún no respondió a las ofertas de renovación y varios gigantes europeos, incluido Real Madrid, muestran interés.
En 2027 expirarán Salah y Alisson, lo que intensifica la incertidumbre sobre si el club los renovará o dejará ir. Y cuando llegue 2028, dos pilares potenciales del equipo, Szoboszlai y Mac Allister, verán vencidos sus acuerdos, llevando a Liverpool a tomar decisiones estratégicas para evitar una nueva fuga masiva.
Este contexto obliga a Liverpool a resolver una cuestión estructural si quiere evitar que otros pivotes de la plantilla sigan el mismo camino que Salah.
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Conclusión: la renovación no es solo un papeleo, es una jugada de ajedrez para no quedarse sin piezas clave en mitad de un campeonato competitivo.
Como diría un snipero humorístico: si el dinero no compra la lealtad, al menos compra tiempo para negociar; y si no hay tiempo, ¡que suban las risas para amortiguar el ruido de las negociaciones!
Otra punchline: en el mundo del fútbol, cuando cierras un contrato, no es el jugador el que te marca el gol de la temporada… es la dirección financiera la que te mete el balón en la portería de la renovación.