Una victoria que sangró: Aston Villa vence pero la grada empaña la noche en la Europa League
27 noviembre 2025
Resumen del partido y el incidente
El extremo holandés Donnyel Malin, jugador del Aston Villa, vivió una noche de emociones encontradas al aportar al triunfo de su equipo 2-1 frente al Young Boys en la quinta jornada de la Europa League.
Malin lideró el ataque desde el inicio y firmó un doblete en los minutos 27 y 42, ganándose a pulso el reconocimiento de hombre del partido.
Sin embargo, la celebración se vio empañada cuando un aficionado suizo lanzó objetos que golpearon la cabeza de Malin durante el festejo de su primer tanto.
Según el diario Daily Mail, durante la celebración, el internacional neerlandés recibió proyectiles que impactaron su cabeza mientras los cánticos resonaban en las gradas.
Uno de esos objetos golpeó a un defensa del Villa junto a la línea de banda, dejando una herida sangrante en la frente.
Con el segundo gol en el minuto 41, la tensión se incrementó y los jugadores se apartaron de la esquina, pero la afición continuó arrojando vasos y objetos hacia los anfitriones.
Loris Benetto, capitán del Young Boys, pidió a la afición mantener la compostura, pero el incidente escaló y varios aficionados suizos se enfrentaron a la policía, con algunos expulsados a la fuerza.
El partido se detuvo durante 5 minutos hasta que la seguridad, con equipos antimotines, logró restablecer el orden y retomar las acciones.
Durante la interrupción, hubo niños entre la multitud, y las cámaras de la transmisión se apartaron para evitar enfocar los choques entre policía y fans.
Una mala reputación
Los aficionados del Young Boys han sido objeto de críticas por incidentes pasados, con varios episodios relevantes a lo largo de los años que han puesto en tela de juicio la seguridad de los encuentros.
En septiembre, en Aarau, cinco aficionados tuvieron que ser hospitalizados por quemaduras causadas por fuegos artificiales durante una visita previa a un partido local.
En octubre, aficionados enfadados invadieron el terreno de juego tras una derrota 1-2 ante el Saint-Gall y poco después de otra derrota 0-5 ante Lausanne.
El Young Boys ha mostrado un dominio reciente en la Liga suiza, con siete de los últimos ocho campeonatos en la competición, aunque terminó tercero la temporada pasada.
Estas escenas se han repetido en múltiples grandes ligas europeas, subrayando la necesidad de protocolos de seguridad más estrictos para proteger a jugadores y personal.
Historias similares en Europa han mostrado que la pasión puede volverse peligrosa si no hay un control eficaz en las gradas.
Ejemplos como Eric Dier (Tottenham) en 2020, Payet (Marseille) en 2021 y otros incidentes en Francia, Inglaterra y España han impulsado mejoras en vigilancia y sanciones a los responsables.
En España, por ejemplo, se han reforzado las medidas tras empujones y gestos hostiles hacia jugadores como Vinícius Júnior, con la Liga adoptando reglas más severas para evitar agravios contra los deportistas.
En resumen, la emoción de la competición no debe pagar el precio de la seguridad de las personas, y las ligas están intentando equilibrar entusiasmo y protección en cada partido.
Y ahora, dos notas de humor ligero para cerrar: si el fútbol fuera tan seguro como una taquilla, ya tendríamos entradas para el show de la calma en las gradas. Y si la afición aprendiera a aplaudir sin lanzar cosas, el balón cobraría alas y surcaría los cielos de la deportividad.