83 decibelios que agravan la crisis en el Real Madrid: Vinícius al borde del colapso
18 enero 2026
El episodio de los 83 decibelios
En una jornada de fútbol especialmente convulsa para el Real Madrid, la afición del estadio Santiago Bernabéu señaló a Vinícius Júnior y al presidente Florentino Pérez como responsables del tropiezo frente al Levante, en una derrota que reavivó dudas sobre el proyecto y el papel del delantero brasileño.
Desde el anuncio del once, el cántico subió de tono y alcanzó 83 decibelios, la voz más alta registrada en relación con la alineación inicial. Este volumen no fue solo ruido; fue una señal de que el club vive una crispación que va más allá del rendimiento de un partido.
La presión no se centró solo en Vinícius, también se hizo notar hacia Jude Bellingham, que ya había recibido críticas duras en otras ocasiones entre los aficionados madridistas.
Vinícius no logró entender por qué el estadio lo apuntaba de forma tan marcada, especialmente en una Copa del Rey que terminó con su equipo fuera de la competición. Él, que formó parte de la expedición y disputó los noventa minutos, dejó el terreno de juego sin saludar a nadie tras el pitido final.
Ninguno de los componentes de la plantilla —Courtois, Mbappé, Bellingham o Rodrygo— asumió responsabilidad por lo ocurrido aquella noche; el brasileño insistió en que no huyó de los retos, a pesar de su rendimiento discreto.
Según el diario AS, lo que más duele a Vinícius es el giro de la afición en su contra. Tras el choque ante el Levante, completó los noventa minutos y salió corriendo hacia vestuarios sin detenerse a recibir a nadie.
El ariete brasileño no entiende por qué, tras todo lo que ha dado al club y sus aportes para las conquistas recientes, la afición le echa toda la culpa de lo que sucede.
Parece que el tema de su renovación está en el centro de la crisis: Vinícius reclama un trato similar al de Mbappé y siente que el club no le ha reconocido suficientemente su rendimiento en las campañas anteriores.
El atacante parece caminar sobre una cuerda floja: la desilusión crece y la queja por el trato recibido podría abrir la puerta a un posible adiós del Bernabéu en un futuro cercano.
Punchline 1: Si 83 decibelios fueran goles, Vinícius ya habría marcado toda una liga entera.
Punchline 2: Y si el ruido vendiera, el Bernabéu abriría una tienda de merchandising del sonido del fútbol para vender bocinas, no camisetas.