Adel Bashir: el arquitecto iraquí que convirtió la Copa Árabe en su patio de recreo
29 noviembre 2025
Trayectoria y legado de Adel Bashir
La selección de Irak figura entre las naciones con más triunfos en la Copa Árabe, con cuatro títulos. Dos de esos logros los alcanzó bajo la dirección del entrenador nacional Adel Bashir, y él es el único en la historia de la competencia que subió dos veces a lo más alto del podio.
Bashir fue una de las figuras más influyentes del fútbol iraquí, habiendo trabajado en todos los ámbitos del deporte durante las décadas de 1960 y 1970. Su nombre se asoció a la mayoría de los hitos de esa era dorada.
Nacido en Mosul en 1926, Bashir tuvo una carrera de jugador breve. Defendió al equipo de la Universidad Militar y luego fue llamado para jugar con el equipo de la Guardia Real, enfrentando a Pakistán en un amistoso en Bagdad en 1950.
También representó al equipo militar iraquí en la Guerra de las Naciones de las Fuerzas Armadas en Teherán en 1955, y se retiró poco después para dedicarse a su trabajo tras graduarse en la Academia Militar de Bagdad en 1951.
Sin embargo, nunca dejó de pensar en el fútbol. En 1960 asumió como secretario de la Federación Iraquí de Fútbol y, en dos mandatos, estuvo al frente de la federación: 1964–1966 y 1971–1972.
También ejerció como Secretario General Adjunto del Comité Olímpico Iraquí y trabajó en el arbitraje. Pero el logro más destacado fue liderar a Irak para ganar la Copa Árabe en 1964 (Kuwait) y 1966 (Irak).
Además, dirigió al equipo militar iraquí para conquistar la Copa Mundial Militar en Bagdad en 1972, la Copa de las Fuerzas Armadas de 1965 y la Liga de Asia Occidental de 1971, títulos que sirvieron de base para futuras participaciones en la Copa Asiática.
Entrenador con formación militar.
Fue el segundo técnico con formación militar en dirigir a los 'Leones de Mesopotamia', conduciéndolos en tres etapas y logrando resultados notables.
La primera de esas etapas, en 1964, llevó a Irak a ganar la Copa Árabe en Kuwait, con victorias sobre Kuwait y Líbano (1-0), sobre Jordania (3-1) y un empate con Libia (1-1).
Ese título representó la primera corona importante para el fútbol iraquí tras 14 años desde su incorporación a la FIFA.
En 1966 Bashir tomó nuevamente las riendas y llevó al equipo a la segunda posición en la Copa de la Exposición de Trípoli en Libia.
Posteriormente dirigió Irak en su campaña para defender el título árabe, cuando el país albergó la competición en abril de 1966, la primera gran cita internacional que recibió Irak, con 10 selecciones.
Irak integró el grupo A y venció a Kuwait (3-1), a Jordania (2-1) y a Baréin (10-1), el triunfo más abultado en la historia de la Copa Árabe; luego empató con Líbano (0-0) y terminó primero por diferencia de goles, superando a Libia en las semifinales (3-1) y a Siria en la final en Bagdad (2-1).
Irak retuvo la Copa Árabe, que dejó de disputarse por años y que se reeditó en 1985; la última participación iraquí, en la segunda etapa de Bashir, fue un amistoso frente a Benfica (2-1).
En su segunda etapa también entrenó a los Leones del Atlas.
Concluyó esa segunda etapa con siete victorias, un empate y tres derrotas, lo que motivó a la dirigencia a volver a confiar en él para una tercera etapa en 1971.
Dirigió a Irak en las eliminatorias para los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, reemplazando al técnico soviético Yuri Iltshev, quien fue destituido tras la única derrota ante Líbano en Beirut (0-1) y no logró revertirla.
Logró avanzar a la siguiente fase, ganando en Bagdad a Corea del Norte (1-0) pero cayendo en Pyongyang (0-3), y quedó eliminado de las eliminatorias.
A pesar de la derrota, Bashir siguió al mando durante la preparación para las eliminatorias de la Copa Asiática. Las rondas se disputaron a modo de concentración en Kuwait.
Irak empató con Kuwait (1-1), avanzó en el grupo con victorias sobre Sri Lanka (5-0), Baréin (1-0) y Jordania (2-0).
En las semifinales derrotó a Líbano (4-1) y en la final venció a Kuwait (1-0), asegurando la participación en la primera fase final de la Copa Asiática; Bashir continuó al frente para la Copa Palestina celebrada en Bagdad en 1972, considerada entonces como sustituto de la Copa Árabe.
Irak lideró su grupo, venciendo a Libia (3-0) y Kuwait (3-1), y empató con Egipto (0-0); en las semifinales venció a Argelia (3-1) y en la final perdió ante Egipto (1-3).
En total, Bashir dirigió 30 encuentros con Irak en sus tres periodos, ganando 21, empatando 4 y cayendo 5.
Bashir ostentó durante la década de los sesenta y principios de los setenta el récord de más tiempo al frente del equipo iraquí, hasta que otro veterano entrenador superó la marca.
El contexto y los logros de una era dorada
La década de los sesenta dejó una generación de clubes y selecciones que consolidaron una identidad táctica basada en disciplina, fortaleza física y capacidad de lectura del juego, virtudes que Bashir cultivó con paciencia y rigor.
Su legado va más allá de los trofeos: fue un puente entre generaciones, un engranaje clave en la institucionalización del fútbol iraquí y un ejemplo de cómo una formación militar puede coexistir con la pasión y el talento deportivo.
Humor final: si el fútbol fuera un arma, Bashir habría sido un maestro de tiro… pero con balones en vez de balas. Y si la historia no te atrapa, al menos recuerda que el balón siempre llega primero a la portería que tu plan B. Dos consejos: ríe, entreno y aprende a contar victorias como si fueran chistes bien rematados.