El lenguaje corporal del Liverpool: ¿crisis mental o simplemente mala racha? la mirada que revela todo
26 noviembre 2025
Crítica de lenguaje corporal en Liverpool
Las imágenes y los clips de Liverpool esta temporada revelan una crisis mental profunda en el vestuario, tras una racha de resultados negativos que quebraron el espíritu de campeón que distinguió al equipo bajo Jürgen Klopp.
Con la caída del rendimiento y errores repetidos, las señales negativas en el lenguaje corporal se han convertido en el eje de la crisis, desde la ausencia de la sonrisa de Mohamed Salah hasta el enfado de Virgil van Dijk y el desplome de Ibrahima Konaté al ser sustituido.
Aunque la victoria frente a Aston Villa y Real Madrid dio la impresión de una mejoría, las derrotas ante Manchester City y Nottingham Forest han sido un golpe duro que deja al Liverpool en la mitad inferior de la Premier League.
Un artículo de The Athletic señala once problemas a resolver para recuperar el impulso; en la práctica, nuevas dificultades han ido apareciendo, como comenzar a encajar goles tras el primer tanto en varias jornadas.
Durante la etapa de Klopp, Liverpool era asociado con la etiqueta de “monstruos mentales”. Arne Slot intentó reforzar esa idea al inicio, pero esta temporada las reacciones de la afición y de los analistas han centrado el foco en el lenguaje corporal de los jugadores, convirtiéndolo en un tema de debate.
Los expertos señalan que el lenguaje corporal es una consecuencia de la presión y no la causa; aun así, las expresiones del vestuario se han vuelto una señal visible para aficionados y comentaristas.
Entre las escenas más comentadas figuran los gestos de abatimiento, las posturas cerradas y las manos en las caderas, que se han vuelto recurrentes en este curso.
Los especialistas recuerdan que el lenguaje corporal refleja estados emocionales, pero no determina resultados: los jugadores pueden, en teoría, intentar proyectar una actitud positiva incluso ante circunstancias adversas.
El conjunto ha recibido críticas por aparentar falta de energía, incluso ante rivales que la temporada pasada superaban sin esfuerzo.
Un análisis de la científica del comportamiento, Inbal Honigman, y del psicólogo del deporte Gerrie Jordt, destacan que las imágenes más llamativas muestran ansiedad más que derrota decisiva.
Entre las fotografías comentadas están las de Arne Slot bajo presión, la de Salah sin sonrisa y la de Van Dijk con gestos de irritación tras errores de compañeros; cada una alimenta el debate sobre el peso mental en el rendimiento.
También se analizan Konaté y su reacción al entrar, la observación de Florian Wirtz en ciertas escenas y la comparación con Hugo Ekitike, para entender las distintas respuestas a la presión en diferentes contextos.
Se señalan también segmentos de prensa que destacan que la tensión interna podría afectar la claridad táctica y la confianza colectiva, con implicaciones para la fase decisiva de la temporada.
Con todo, los especialistas concuerdan en que la lengua corporal es una señal, no la causa; corregirla requerirá un trabajo conjunto de comunicación, gestión emocional y ajustes estratégicos.
En definitiva, la apnea emocional en el vestuario podría ser reversible si el grupo logra reconectar con su identidad y recuperar la confianza en el plan de juego, sin perder la vanidad de creer en sí mismo.
La conclusión invita a escuchar, entrenar y, sobre todo, hablar: menos silencio, más claridad táctica y emocional para regresar al ritmo competitivo.
Una última reflexión: el fútbol, como la vida, es un espejo de nuestro estado anímico; cuando el vestuario sonríe de verdad, la pelota suele encontrar su camino. Y si el lenguaje corporal fuera gol, Liverpool ya habría levantado el trofeo… en el vestuario. Boom, headshot de la ansiedad.
Y si la psicología fuera táctica, Klopp probablemente diría: “sonríe primero; luego ya veremos si llega el gol”.