Entre realidad y historia: Arabia Saudita apuesta a la Copa Árabe con tres apuestas clave
24 noviembre 2025
La Copa Árabe dejó de ser un simple torneo amistoso para Arabia Saudita; hoy exige rendimiento real para representar al "Verde" en su versión absoluta.
Ahora, el torneo es más crucial para la selección saudí, que debe luchar por la victoria o, al menos, avanzar a las fases finales; no lograrlo podría interpretarse como una señal de que hay ajustes que hacer.
Un vistazo histórico
Históricamente, Arabia Saudita es una de las grandes en la Copa Árabe; es la segunda con más victorias, con dos títulos, a dos de Iraq, que encabeza la lista.
Además de Irak y Arabia Saudita, otros ganadores han sido Túnez, Egipto, Marruecos y Argelia, cada uno con un título.
La nación saudí también acumula 4 medallas: 2 oros, 1 plata y 1 bronce, situándose por detrás de Irak, que tiene 5 medallas, 4 de oro.
Arabia Saudita lidera, con una ventaja de al menos dos medallas, sobre Túnez, Egipto y Marruecos, que suman dos galardones cada uno.
Sin embargo, no han logrado el título desde 2002, cuando ganaron por segunda vez consecutiva.
Después de esa edición, participaron en 2012 y terminaron en cuarto lugar, cayendo ante Libia en semifinales y luego ante Irak en el tercer lugar.
En la edición expandida de 2021, el formato de la competición los dejó fuera en la fase de grupos, tras quedar terceros en su grupo, detrás de Marruecos y Jordania.
Un giro técnico
Esta vez, Arabia Saudita disputará el torneo con la selección absoluta, dirigida por el técnico francés Hervé Renard, y no con el equipo olímpico de 2021.
Con un bloque principal formado mayoritariamente por jugadores de la Saudi Pro League, el equipo estará casi al completo durante la ventana de la Copa Árabe.
No estarán el defensa Saud Abdul Hamid, del Lens, y el jugador Marwan Sahfi, del Royal Antwerp, bajas que no se perciben como determinantes gracias a la profundidad de la plantilla.
Renard no ha contado con el jugador Marwan en los dos últimos parones internacionales, aunque lo ha incluido en los dos parones finales, lo que demuestra que la ausencia no es crítica.
Por otro lado, varios combinados llegan con equipos alternativos, como Argelia y Egipto, y Marruecos acompañará a Arabia Saudita en el Grupo B, mientras Túnez presentará su plantilla principal incluso si algunos jugadores están comprometidos con clubes europeos.
Una dimensión psicológica
El torneo de 2025 se disputa a poco más de seis meses del inicio de la Copa del Mundo 2026, a la que el equipo ya está oficialmente clasificado, a diferencia de 2021.
Esto hace de la Copa Árabe una etapa clave para afinar la preparación mundialista y para que los jugadores compitan por un puesto real en un evento organizado por la FIFA, antes de la gran cita.
Más allá de lo técnico, el aspecto emocional es decisivo: esta generación necesita un impulso moral para entrar con confianza a la Copa del Mundo 2026.
El equipo saudí no ha conocido títulos oficiales en aproximadamente 22 años, desde la gloria en la Gulf Cup y la última Copa Árabe en 2002.
Ganar la Copa Árabe 2025 podría dar a los jugadores y al cuerpo técnico un gran impulso de cara a la mundial, mientras perder podría abrir fuego de críticas contra Renard y sus jugadores.
Y al final del día, si todo falla, al menos habrán aprendido a hacer reír al vestuario con un par de chistes ligeros.
Punchline 1: Si la puntería fuera el criterio, Renard ya habría afinado la mira y tendría al balón justo en el centro cada vez.
Punchline 2: Y si falla, siempre queda el consuelo de que el VAR se vaya de vacaciones y que el público robe risas en lugar de bilis.