Italia a contrarreloj: la repesca mundial 2026 pone a prueba a una selección en crisis
20 noviembre 2025
Panorama actual
Italia continúa lidiando con las eliminatorias para el Mundial 2026. El veterano defensa Marco Materazzi aseguró que no se opone al sistema de clasificación, pero dejó claro que el fallo en las Copas del Mundo recientes es responsabilidad de la Azzurra y que el equipo debe estar preparado para las pruebas que se vienen. El jueves se conocieron los rivales del repechaje: Irlanda del Norte será rival en la semifinal y, si Italia avanza, enfrentará al ganador entre Gales y Bosnia y Herzegovina para definir quién viajará a Estados Unidos, Canadá y México.
La semifinal se disputará en casa; si logran la clasificación, serán visitantes en la final. En una intervención a Sky Sport Italia, Materazzi afirmó que hoy en día no hay partidos fáciles y que esta podría ser la última oportunidad para lograrlo. También señaló que no jugaron en las dos últimas Copas del Mundo y que, aunque otros rivales pueden influir, también hay responsabilidad propia. Debemos estar listos para un choque duro y ver qué sucede.
Durante la última etapa surgieron críticas al sistema de clasificación, que otorga 16 cupos europeos para el Mundial. El exinternacional italiano de la década de 2000 indicó que es necesario asumir el reto y que la calidad de los jugadores es notable; ha viajado por el mundo para ver centros de entrenamiento y observa que muchos campos producen talento, algo que, lamentablemente, no se ve reflejado en Italia en este momento.
Materazzi añadió que no bastan dos días de trabajo tras los partidos y las recuperaciones; solo con conversación no se resuelven las cosas. Es imprescindible pasar más tiempo en el campo y seguir las indicaciones del entrenador. El trabajo constante siempre da frutos; todos extrañan ver a Italia en otra Copa del Mundo, pero la responsabilidad recae en el presente grupo y en la formación de la próxima generación.
Rumbo a la repesca y cambios en el cuerpo técnico
¿Qué mostró Italia en estas eliminatorias? El equipo terminó segundo en el grupo 9, con 18 puntos en 8 encuentros, a 6 puntos del líder, Noruega. El arranque fue negativo: una derrota 3-0 fuera de casa ante Noruega, con goles de Sørloth, Noss y Haaland, que encendió las alarmas y alimentó los rumores sobre la continuidad de la dirección técnica.
En ese momento circularon informaciones de que la Federación Italiana planeaba desvincular a Luciano Spalletti. El propio técnico había señalado que podría ser relevado tras el partido ante Moldova, pase lo que pase. Italia superó Moldova 2-0 con goles de Giacomo Raspadori y Andrea Cambiasso, y poco después Spalletti fue separado del cargo.
Con el nuevo entrenador, Genaro Gattuso, Italia inició una serie de resultados positivos: 5-0 frente a Estonia, 5-4 ante Israel, doble victoria sobre Estonia y, finalmente, 3-0 frente a Moldova. Sin embargo, la derrota 4-1 ante Noruega en casa dejó claro que persiste la fragilidad local y que aún quedan largos tramos por recorrer para alcanzar el objetivo mundialista.
El balance histórico y la expectativa: bajo la batuta de Gattuso, Italia ha sufrido un trago amargo al recibir cuatro goles en casa por primera vez desde 1955, frente a Yugoslavia, y encajar cuatro tantos en la segunda mitad por primera vez desde esa fecha. También es la primera derrota doméstica por tres goles o más desde 1983 ante Suecia. Aun con números alentadores, el camino hacia la repesca está cargado de presión y exigencia para el renovado proyecto italiano, que necesita más tiempo de trabajo y claridad táctica para sostenerse al más alto nivel.
En suma, Italia se juega gran parte de su futuro en la repesca: Irlanda del Norte en semifinales y, si se llega, el vencedor de Gales vs Bosnia y Herzegovina. El equipo debe convertir el esfuerzo en un plan sólido para el primer equipo y la cantera, con la mirada puesta en dejar atrás las sombras de los últimos torneos y volver a competir por un lugar en el Mundial.
Y, por si hace falta un toque de humor para el vestuario: cuando el banquillo grita, el balón responde. Si no es con una táctica brillante, al menos que sea con un espresso bien cargado para despertar a la defensa. Y si todo falla, siempre podemos atribuirlo al clima de la madrugada italiana: el fútbol, como el buen café, no perdona a quien lo toma a la ligera.