La chispa oculta y la sombra de Queiroz: ¿qué sacudió a la selección de Egipto?
18 noviembre 2025
La sombra de Queiroz y la chispa de una crisis salarial
El entrenador de la selección de Egipto, Hosam Hassan, salió con declaraciones que parecían una revolución de furia tras el partido entre Egipto y Cabo Verde, en un torneo amistoso celebrado en Al Ain, Emiratos Árabes Unidos.
A pesar de la victoria por penales tras un empate 1-1 en el tiempo reglamentario y de la derrota ante Uzbekistán 2-0, Hassan dejó mensajes de enojo que revelan lo que ocurre en los despachos y lo que inquieta al técnico antes de la Copa Africana de Naciones que se disputará en Marruecos entre el 21 de diciembre y el 18 de enero.
Egipto compite en el Grupo B de la CAN 2025 junto a Zimbabue, Sudáfrica y Angola, y abrirá ante Zimbabue el 22 de diciembre, seguido de Sudáfrica el 26 y Angola el 29 de diciembre.
La selección egipcia ha ganado la CAN en siete ocasiones, en 1957, 1959 y 1986 en El Cairo, y 1998 en Burkina Faso. Bajo la dirección de Hassan Shatta, el equipo logró tres títulos consecutivos en 2006, 2008 y 2010.
El artículo de Kooora desglosa las razones que desencadenaron la furia de Hassan tras el choque con Cabo Verde y sus declaraciones incendiarias.
El fantasma de Queiroz
Las respuestas de Hassan a sus críticos fueron duras, defendiendo el respeto al entrenador nacional y recordando que Marruecos trata a su técnico con mayor reconocimiento, al frente de una generación de estrellas en grandes clubes del mundo, mientras Egipto cuenta con solo dos figuras profesionales reconocidas y Mustafa Mohamed en ascenso.
Hassan afirmó en conferencia que debe respetarse al entrenador nacional y que Marruecos maneja con una constelación de estrellas, mientras en Egipto existen limitaciones que pesan en la planificación deportiva.
Se presentó una imagen de Hassan en una conferencia (imagen adjunta).
Acotó que no quiere ver a entrenadores extranjeros que consuman divisas del país y recordó su trayectoria en Egipto, defendiendo la continuidad del trabajo técnico nacional hasta la fecha de solidez necesaria.
También deslizó un posible regreso de Queiroz tras la CAN, señalando que quizá el equipo necesite un nombre conocido después de una campaña marcada por éxitos pero también por la ausencia de un Mundial.
Se comenta que la federación podría buscar a Queiroz, quien llevó a Egipto a la final de la CAN 2021 y a la fase de clasificación para el Mundial 2022, además de un cuarto puesto en la Copa Árabe. Hassan añadió que son un cuerpo técnico nacional que logró calificar para el Mundial y llegar a la CAN, y que luchan por el pueblo.
Sobre su salario, Hassan habló por primera vez de un sueldo de un millón de libras egipcias al mes, antes de impuestos, y criticó que otros entrenadores egipcios ganen más que él, como Ali Maher de Ceramica Cleopatra y Ayman Ramdi.
También señaló que Rogério Mikali, exentrenador del equipo juvenil, recibió un salario varias veces superior al suyo la temporada pasada, lo que consideró injusto para la disciplina de la selección mayor.
Existe la percepción de tensiones en torno a la remuneración y la posibilidad de mantener el cuerpo técnico tras la clasificación al Mundial; la continuidad podría depender de buenos resultados en la CAN.
La batalla por venir
Hassan sabe que la lucha continuará con Hani Abu Rida, presidente de la Federación, ya que el objetivo declarado es alcanzar las semifinales de la CAN. Abu Rida afirmó que la opinión pública condiciona la existencia de la federación y que la dirección podría verse afectada tras la eliminación en octavos de la CAN 2019.
Hassan entiende que su continuidad dependerá de los resultados en la CAN y del rendimiento del equipo, bajo la presión de la afición y de la dirección del fútbol egipcio.
En síntesis, Egipto se prepara para la CAN con Hassan al mando y un plantel que quiere avanzar y demostrar que el fútbol africano puede convivir con la exigencia de una economía que exige cuentas claras. Y si el dinero manda, no se sorprendan si el plan de juego favorece a la nómina más que al rival.
Punchlines finales: si la crítica fuera balón, Hassan ya habría marcado un gol en la nómina y en la agenda de la prensa. Y si el salario fuera un delantero, Egipto ya habría ganado el Mundial… pero de contabilidad.