Las promesas millonarias que Brentford dejó escapar: un once imposible que podría haber remecido la Premier League
10 marzo 2026
Oportunidades perdidas que podrían haber cambiado la historia
El propietario de Brentford, Matthew Benham, señaló una serie de fichajes que no se cerraron a tiempo y que podrían haber dado al equipo un empujón significativo en la Premier League.
En sus declaraciones, Benham describió estas oportunidades como oportunidades de las que uno se arrepiente y mencionó que el club estuvo cerca de incorporar talentos jóvenes destacados en los años recientes, entre ellos Omar Marmoush, Eberechi Eze, Michael Olise y Mykhailo Mudryk.
Algunas de estas transferencias habrían podido hacerse por montos modestos, como Eze por 4 millones de libras en 2019 o Marmoush libre hace alrededor de tres años.
También indicó que la operación de Mudryk estuvo muy cercana por unos 20 millones de euros, antes de que terminara llegando por unos 80 millones, a pesar de que ahora está suspendido por dopaje.
Con respecto a Michael Olise, Benham señaló que la valoración del club fue muy positiva, pero el coste de los intermediarios frenó la operación, ya que parte de la dirección consideraba factible avanzar si se reunían las comisiones del agente y de la transferencia.
El propio Benham cerró diciendo que las oportunidades perdidas forman parte de la experiencia del club y brindan valiosas lecciones para futuras estrategias de descubrimiento de talento y gestión de fichajes.
Este reconocimiento llega en un momento en que Brentford continúa con un rendimiento sólido en la liga y ocupa una posición destacada, reflejo del desarrollo de la gestión y de su aprendizaje de estas experiencias pasadas.
Nota cómica: si el mercado de fichajes funcionara como una tienda de descuentos, Brentford habría intentado un 70 por ciento de ahorro en cada negociación.
Punchline 1: En el fútbol, a veces menos es más; salvo cuando se trata de risas, entonces siempre quieres más.
Punchline 2: Y si todo falla, siempre queda el plan B: convertir la curación del vestuario en una broma para levantar el ánimo del equipo.